Se acerca el verano de manera inminente y, con él, el pánico que tenemos much@s a la playa, a la ropa más ligera y a exponer nuestros cuerpos al resto del mundo. Hoy vengo a hacer que ese miedo irracional desaparezca. Intenté hacerte sentir bella sin ropa en el anterior Fat Myth Friday, y hoy intentaré hacerte sentir bien con un bikini porque, ¿por qué demonios no puedes lucir un modelito de catálogo y irradiar la belleza de la que estás hecha?
Yo solía odiar la playa, tanto hasta el punto de pisarla (si la pisaba) sólo cuando las aglomeraciones de domingueros se iban a su casa después de agotar existencias en la neverita y llevarse todos los rayos UVA para balancear el moreno paleta. Aún así, siempre había alguien detrás mío insistiendo, y tampoco te creas que me pasaba la tarde allí: un bañito y ya. Que no me vea nadie, no sea que se rían de mi o piensen: "¿Dónde va esta con toda la grasa al aire?".
El verano se hacía eterno y para cuando llegaba Septiembre me arrepentía de no haber cogido un poco más de color, armándome tarde de un valor que me hacía prometer que al año siguiente, cuando hubiera bajado de peso, bajaría a la playa todos los días y luciría aquel bikini que me había comprado una talla más pequeña y que no había usado.
Pero qué tonta fui.
La ley en este caso es fácil: Al que no le guste, que se joda. La playa es tan ancha y larga como su capacidad de ser gordófobos y seguro que, entre sombrilla y sombrilla, encuentran un hueco donde no te vean. Tu cuerpo necesita el sol tanto o más que el suyo y el sol, como un amable astro, sale para todos.
No hacen falta palabras para saber cuando alguien se siente incómodo cuando enseñas "un poco de más". Como comenté en el post de Curvy: La nueva superheroína, tienes el poder de la telepatía y sabes perfectamente cuando eso ocurre. Pero al igual que tienes telepatía, tienes el poder y el derecho de ignorar lo que piensen, no perder el tiempo con hostias y seguir con tu vida.
Parece mentira que después de la lucha que las mujeres han tenido durante tantos años y todavía siguen teniendo en algunas partes de este planeta, todavía haya prejuicios sobre qué tipo de ropa debes llevar según la masa de tu cuerpo, o cuánto de más o de menos debes tapar tu cuerpo según si la gente que hay a tu alrededor se siente incómodo o no.
Maldita sea, ya no estamos en los años 50.
Si te vas de tiendas y te pruebas un bikini que te hace sentir cañón, te aseguro que usarlo en la playa con todo el orgullo del mundo todavía te va a hacer sentir mejor. Al fin y al cabo, la naturaleza del ser humano encuentra la comodidad en la desnudez y cuanto más enseñes, más parte de la raza humana te vas a sentir.
Maldita sea, ya no estamos en los años 50.
( y aunque lo estuviéramos, Marilyn seguiría rompiendo esquemas)
Y el morenito zumbón que te va a quedar después te va a subir el autoestima cual cohete. Hazme caso.
Si tu problema no es el autoestima sino que no encuentras bikinis de tu talla: yo soy como las abuelas, ¡que tienen solución pa' tó! El otro día paseaba por la sección plus-size de Forever 21 y había bikinis de la temporada pasada rebajados al 40% o más. Y sin rebajas, si te lo puedes permitir, hay conjuntos preciosos hasta la talla 4X.
La cuestión es dejarte sin excusas porque, al fin y al cabo, ni yo ni nadie vamos a obligarte a quererte. Eso es cosa tuya. Pero que quede claro que, digan lo que digan, tu cuerpo tiene tanto derecho o incluso más a formar parte de un verano inolvidable de sol, mar y mojito.
Feliz Fath Myth Friday, my loves.



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